And I am very happy
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Puede que fueran las 3, o las 4 de la madrugada, quién sabe. La hora es tan relativa. Varia donde estés. Que más dá entonces.
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El ejercicio de redacción escrita era fácil. Describe yourself, what are you wearing?
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El haría un ejercicio impecable, describiéndose como un niño regordete de nueve años con ojos azules y pelo marrón, con un chándal de color azul y blanco, una camiseta naranja. Dice que tiene una novia y que su nombre es Sara. Dice que es alto y regordete. Eso es lo que él cree. Y termina diciendo –I am a very good student. And I am very happy-
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Ha superado el nivel de nuevo. Los 100 puntos del ejercicio no le hacen justicia. Volverá a sacar un diez. Y definitivamente habrá que subirlo dos niveles el año que viene en respuesta a su capacidad de aprendizaje.
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Y yo te cogería y te llevaría lejos, muy lejos, y correría más que el tiempo por ti, hasta llegar a un lugar donde los niños lean cuentos de aventuras, los colores se pinten con ceras, siempre haya juegos y canciones y los soles sean amarillos y desprendan rayos naranja. La justicia se erija en un altar de nubes azules y los pájaros sean dos líneas semioblicuas. Las olas sean simétricas y los peces siempre naden laterales. Un lugar donde pudieras decir que eres feliz para siempre.
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Pero te queda poco, para que la inteligencia de la que ahora te enorgulleces sea tu estigma, la marca del rechazo, para darte cuenta que tener los ojos azules no es sinónimo de belleza, que tener esa figura va a determinar inconcebiblemente tus relaciones sociales.
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Pocos años. Para los insultos y las burlas. Para las primeras palabras de desprecio. Para las primeras lágrimas en solitario. Para ver como la niña de la que te has enamorado por primera vez se deja meter mano por el listillo de la clase, un tonto necio y pusilánime de bonito perfil y sonrisa agraciada, que no te llega ni a la suela del zapato, condenado a la mediocridad, a la pataneria y a no saber hablar de nada más que de fútbol y de los politonos de su movil.
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Tardarás un tiempo en volver a darte cuenta de lo que vales. Pero para entonces el daño ya estará hecho. Y no habrá remedio.
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Maldita sea, escupo, y maldita sinrazón de la existencia que nos brinda un fulgor de belleza al principio para irnoslo arrancando lentamente, cruelmente, despojandonos de todo aquello que creemos poseer, porque la infancia y su inocencia deberían ser el regalo a toda una vida en su epilogo y no a la inversa...
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Pero aún es pronto. Y hoy son los Reyes Magos. Y como tu decías ayer en clase.-Teacher, en mi cole los niños dicen que los Reyes son los padres pero yo no los creo...-
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Un beso, “Deivid”, y que tus últimos Reyes te traigan esos libros tan chulos que has pedido.









tonycaravela dijo
May, que a ti tambien te traigan toneladas de cariño. Besitos niña
5 Enero 2008 | 10:44 PM